miércoles, 25 de junio de 2014

-Qué estúpida fui Manuel!
-Nada de estupidez Maya, esto se llama enamorarse del amor
-¿Cómo?
-A Daniel lo conoces muy poco. Estás enamorada de la euforia que él te produce.
-Esa euforia es lo único que me importa, Manuel. No puedo vivir sin Daniel.
-Por supuesto que puedes vivir sin él. Ese joven fue la llave para abrirte el corazón. La adicción al amor no te arruinará la salud ni la vida, como el crack o el vodka, pero debes aprender a distinguir entre el objeto amoroso, en este caso Daniel, y la excitación de tener el corazón abierto.
-Repite hombre, me estás hablando como los terapeutas de Oregón.
-Sabes que he pasado la mitad de mi vida encerrado a machote Maya. Recién ahora empiezo a abrirme, pero no puedo escoger los sentimientos. Por la misma apertura que entra el amor, se cuela el miedo. Lo que te quiero decir es que si eres capaz de amar mucho, también vas a sufrir mucho.

El cuaderno de Maya, Isabel Allende.




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